Volver a Identidad

Caracter Propio

Principios educativos que inspiran nuestro hacer y nuestro estilo educativo y configuran los rasgos de identidad de nuestro Centro.

  • “EL ALUMNO ES EL CENTRO Y EL PROTAGONISTA DE SU PROCESO EDUCATIVO

Expresamos esta nota distintiva desde los indicadores siguientes:

  • Con actitudes de cercanía, diálogo, escucha, ayuda y acompañamiento.
  • Tutorías personalizadas y grupales, con familias y alumnos.
  • Seguimiento personal en las dificultades que afecten al ámbito personal, familiar, social o escolar del alumno.
  • Estimulando la cooperación activa del alumno en su proceso educativo. Él es el protagonista: “el alumno posee desde su nacimiento todas las capacidades (“virtualidades”) que perfeccionará desde dentro hacia fuera”(N).
  • Facilitando su implicación en las diversas actividades de la vida escolar y en su propia formación, desde el desarrollo de su sensibilidad que le lleve a colaborar en la construcción de un mundo más humano, más justo y más honesto.

“LA EDUCACIÓN ES OBRA DE AMOR, TERNURA, ABNEGACIÓN Y SACRIFICIO”

Este es el motor que queremos que impulse toda nuestra tarea educativa y que traducimos en actitudes concretas que hacen posible unas relaciones humanas de calidad entre el educando y el educador:

  • Atención y dedicación a los alumnos que presentan mayor dificultad, en lo académico, personal, familiar.
  • Comprensión, alegría y sinceridad.
  • Firmeza y dulzura en la relación.
  • Expresiones de cercanía, preocupación e interés por sus problemas.
  • Dedicación paciente, justicia y ecuanimidad en el trato.
  • Disposición a reconocer los propios errores y a pedir disculpas.
  • Valoración no sólo del rendimiento académico, también su esfuerzo y cualidades humanas.

“UNA EDUCACIÓN INTEGRAL”

Nuestro ideal educativo se centra en el desarrollo integral del alumnado, desde los valores humano-cristianos del Evangelio, que conduzca hacia una concepción cristiana del hombre, del mundo y de la historia, que le transforme y le involucre activamente en la construcción de una cultura de paz, de justicia y de honestidad.

Este ideal educativo implica:

  • Atención al desarrollo armónico, sistemático y coherente de todas las facetas/dimensiones de la persona: corporal, estética, intelectual, afectiva, ética/moral, religiosa y social.
  • Formación y desarrollo del respeto a los derechos y libertades fundamentales, siendo consciente de su pertenencia a un mundo global.
  • Fomento de la interioridad, entrar en sí mismos y hacerse preguntas sobre las motivaciones de su obrar y que las reconozca, (BN) para que llegue  a ser libre y responsable con capacidad de autocrítica constructiva.
  • Motivación para que asuma responsabilidades en las diferentes actividades del Centro: académicas, celebrativas, de convivencia, lúdicas
  • La interacción entre alumnos de distintos niveles que les ayude a sentirse responsables de sus semejantes
  • Que nuestras intervenciones estén orientadas al desarrollo no solo de la inteligencia sino, principalmente, de la voluntad (“No basta que las ideas sean conocidas, sino que deben ser queridas apasionadamente” BN)
  • Un proceso permanente, continuo y participativo, en apertura al conocimiento e interdisciplinariedad, interrelacionando todas las dimensiones de la persona, para el pleno desenvolvimiento de la personalidad del alumno, coherente con la fe en Jesús.

A esto pretende contribuir nuestro centro: En, desde y  para la vida, formar personas unificadas, personas felices. “EDUCAR ES ENSEÑAR A VIVIR” y vivir es moverse hacia la felicidad, felicidad que se forja en ser para servir (BN).

“UNA EDUCACIÓN ABIERTA A LA DIMENSIÓN TRANSCENDENTE”

Nuestro Centro anuncia explícitamente el mensaje de Jesús, Divino Maestro, que lleva a la comunión filial con el Padre y a la comunión fraterna y solidaria con todos los hombres nuestros hermanos, haciéndonos eco de las palabras de Blanco Nájera: “No apaguéis del firmamento de la escuela el SOL, que es JESUCRISTO”

Los indicadores que configuran el ambiente educativo de nuestro Centro son:

  • Favorecemos en todo la gran ley de la educación cristiana: “la reproducción de Cristo en el educando”.
  • Educadores y educandos desarrollamos y expresamos sentimientos de amor, gratitud y gratuidad.
  • Procuramos, desde la ambientación de los espacios del centro y con nuestro ser y hacer,  la transmisión vivencial del Evangelio.
  • Desde el diálogo fe-cultura, buscamos que lo espiritual impregne todo lo académico.
  • Somos fieles y constantes en la Formación cristiano-carismática del profesorado.
  • Procuramos que las clases de religión estén centradas en la Palabra de Dios de manera que esa Palabra renueve y transforme nuestros criterios y nos comprometa en la construcción de un mundo más humano.
  • Desarrollamos la capacidad de silencio e interioridad y aprendemos a estar y escuchar nuestro interior.
  • Desarrollamos la sensibilidad para percibir la verdad,  la belleza y la bondad que nos rodea (en las personas, la naturaleza, etc.).
  • Educamos en el valor de la vida, los orientamos para que le den sentido y los preparamos para la construcción de un proyecto vital fundamentado en Jesucristo.

ESTILO EDUCATIVO DIVINO MAESTRO

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La cultura organizativa del centro define el estilo de vivir y convivir de la comunidad educativa, forma de afrontar los conflictos y de tomar decisiones, nuestro estilo de trabajo, pedagogía, métodos, formas y nuestra estética.

Para crear estilo propio, prestamos atención  a los siguientes ámbitos:

  • Recinto escolar (aulas, espacios comunes, pasillos, servicios, patios…):
  • Cada aula estará presidida por el  crucifijo o la imagen de Jesús Divino Maestro y de la Madre Inmaculada. En algún lugar destacado del centro, situamos los cuadros o bustos del Fundador, Francisco Blanco Nájera y de la Fundadora, Madre Soledad de la Cruz.
  • Motivamos y habituamos a que el alumnado participe en la limpieza, orden, ambientación, cuidado y mantenimiento del centro.
  • Todos participamos en la ambientación estética y educativa: cualquier lugar del centro habla de nuestro propio estilo. Tenemos en cuenta que “las paredes también educan”.
  • Cuidamos el mobiliario y materiales didácticos  de aula y centro.

CONVIVENCIA

En cada aula se concreta, con la participación del alumnado, las normas de conducta adecuadas, para relacionarnos unos con otros fraternalmente, teniendo como referente la figura de Jesús.

Fomentamos con constancia un trato educado entre los miembros de la comunidad educativa: saludo y despedida, pedir por favor, dar las gracias, ceder el paso, uso de un vocabulario adecuado, gestos y expresiones correctos…

  • Actitud docente:
  • Utilizamos una pedagogía preventiva: cuidando nuestra puntualidad, la acogida y despedida de los alumnos… “El profesor es el primero que entra en la clase y el último que sale” (Madre Soledad).
  • Acogemos y respetamos la persona del alumno. En las correcciones, cuidamos las formas: afectuosa, pero clara y con firmeza, utilizando las medidas recogidas en el Plan de convivencia. Nunca expulsar a los alumnos al pasillo, ni dejarlos solos dentro del aula, buscamos otras alternativas.
  • Mantenemos una actitud dinámica durante el desarrollo de la clase, para seguir de cerca los aprendizajes y comportamientos de cada alumno.
  • Reforzamos las buenas conductas y buscamos la manera de despertar el interés por el aprendizaje aplicando metodologías adaptadas a las necesidades del alumnado.
  • Preparamos diariamente la clase, previendo actividades variadas y creativas así como los recursos didácticos que pensemos utilizar, evitando ausentarnos del aula. De esta forma, si surge un imprevisto, el compañero que venga a sustituir, podrá seguir la marcha de la clase.
  • Buscamos estrategias que nos faciliten la corrección de los trabajos y tareas realizadas en el aula y los deberes de casa.
  • Aplicamos a las evaluaciones el sentido que deben tener, conocer la realidad del aprendizaje del alumno y apoyarle en la superación de las deficiencias detectadas.
  • Damos continuidad a los hábitos y habilidades acordados, trabajándolos con constancia.
  • Prestamos atención y dedicación especial a los alumnos que presentan mayores dificultades en lo académico, personal, familiar…
  • Relación con las familias
  • Las implicamos en la educación de sus hijos a través del conocimiento del Proyecto Educativo y Carácter Propio del Centro
  • Empatizamos con la situación familiar y prestamos mayor atención a las más necesitados.
  • Procuramos que nuestro centro siga siendo “espacio-hogar”, donde los padres se sientan acogidos, respetados y escuchados.

EDUCAMOS EN VALORES CRISTIANOS

  • Iniciamos la jornada escolar con una oración sencilla, breve, pero bien preparada que provoque el encuentro con Dios y oriente el sentido del día, motive el trabajo y conductas a seguir.
  • Celebramos la  fe en los tiempos litúrgicos y fiestas propias de la Institución: Divino Maestro, Inmaculada, mes de mayo, memoria de los Fundadores, Francisco y Soledad.
  • Con nuestro testimonio e intervenciones, motivamos en nuestros alumnos la inquietud por conocer más a Jesús Maestro, seguirlo y comportarnos como él.